Historia del Tranvía
La historia del tranvía se inicia en 1807, en Gales, Reino Unido, cuando se utilizaba por primera vez un lo que comúnmente se conocía como “tranvías de sangre”, tirados por caballerías.
La llegada de la revolución industrial redujo significativamente la utilización de estos tranvías e incorporó nuevas técnicas en la movilidad urbana. Así, el crecimiento acelerado de las ciudades, unido al cambio en los estilos de vida fomenta la necesidad de contar con un medio de transporte colectivo. En ese momento, se inicia la explotación comercial de las líneas de tranvías.
Tranvía con tracción a caballos. Londres.
El éxito del tranvía se extiende por Europa central y del Este, principales impulsores del tranvía en la ciudad, y otras ciudades de otros continentes: Nueva York, Buenos Aires, etc. A España, el tranvía llegó algo más tarde que al resto de países europeos. Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla o Bilbao pusieron en marcha sus redes tranviarias a finales del siglo XIX.
La gran revolución de este medio de transporte llegaría con la electricidad. Mientras en Europa central y del Este se inicia la electrificación de las líneas en 1880, en nuestro país hay que esperar a 1896 para ver la primera línea de tranvía movida por electricidad. Se trata de la línea Bilbao-Santurce. A ésta le seguirían los tranvías de Valencia, Zaragoza y Palma.
Durante la primera mitad del siglo XX, el avance del tranvía es imparable. No obstante, el vehículo privado hace su tímida aparición en escena y pronto se convierte en enemigo del transporte público. La llegada de este nuevo medio de transporte provoca una gran caída en el número de viajeros del tranvía, que empiezan a percibirlo como un medio “obsoleto”. Lo moderno entonces era el coche y el autobús.
A principios de los años 30, los países más desarrollados inician la sustitución de las líneas de tranvía por líneas de autobús. En España, la desaparición de los tranvías se concentra en las décadas de los 60 y los 70.
El renacimiento como altenativa
En los 70, en plena depresión económica mundial, los transportes colectivos de viajeros experimentan una pérdida generalizada de usuarios que aumenta con la recuperación económica y el uso masivo del automóvil como medio de transporte urbano. Este desinterés generalizado hacia el transporte público en favor del automóvil provoca que poco a poco se vaya perdiendo en calidad y que aparezcan los primeros problemas de las grandes ciudades: atascos, contaminación ambiental, ruido, etc.
A finales del siglo XX comienza a valorarse la incorporación del transporte ferroviario a las ciudades ya que, además de accesible, resulta más respetuoso con el medio ambiente. Así, el tranvía renace entonces como una alternativa de transporte público interesante, cómoda y sostenible para las ciudades.
Tranvía de Tenerife(Islas Canarias)
Actualmente, y gracias a los avances tecnológicos, los antiguos tranvías se han convertido en un medio de transporte rápido, moderno, silencioso y ecológico, lo que ha llevado a su renacimiento y uso generalizado en las principales ciudades del mundo.
Hoy, el tranvía experimenta un renacer en Europa que también tiene su reflejo en España. Valencia fue la primera ciudad española en reintroducir el tranvía en 1994, con un éxito que lo ha llevado a ampliar las líneas en tres ocasiones. A Valencia siguieron Bilbao (2002), Alicante (2003), Barcelona (2004) y en octubre de 2006 la inauguración de la línea de tranvía de Vélez-Málaga (que une esta ciudad malagueña con el núcleo costero de Torre del Mar, de 4,7 km de longitud), Metro Ligero de Madrid (2007) En el barrio madrileño de Sanchinarro y las Tablas y uniendo la capital con Boadilla del Monte y Pozuelo, Sevilla (2007), Tenerife, Murcia, la localidad madrileña de Parla y Vitoria.
Ahora llega el momento de recuperar nuestro tranvía, completamente moderno, para nuestra ciudad.